Tanit creció rodeada de trabajo artesanal, secretos familiares y rutas que conectan ciudades lejanas. En la penumbra de los talleres de Tiro, aprendió el arte ancestral del vidrio soplado y la alquimia de la púrpura, el tinte más codiciado del Mediterráneo.
Su destino no estaba sellado entre los muros de su hogar, sino en la inmensidad del mar abierto. Guiada por las estrellas y el espíritu audaz de su pueblo, se embarcó en una travesía que redefiniría los límites del mundo conocido.
LEER PANTALLA COMPLETA